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Mostrando entradas de diciembre, 2012

¡¡ REFLEXIÓN ONTOLÓGICA SOBRE LA MEJOR MANERA DE CAZAR MARIDO!! PARTE 2

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Segunda Parte (porque la primera fue demasiado digna para quedarse sola) ¡¡Odio las segundas partes!! Las películas, los libros, las relaciones… y ni hablar de las reconciliaciones. Pero en este caso, la dignidad me exige cerrar el capítulo que inicié: el bendito formulario de la agencia matrimonial . Ese hermoso pedazo de papel que, cuando lo devuelva, convertirá oficialmente mi existencia en un catálogo viviente para que me elija el mejor postor, cual durazno maduro en oferta de fin de temporada. Sí, básicamente me estoy convirtiendo en carne de vitrina. Y no de la premium, sino de esa que viene con la etiqueta roja de “¡Últimos días!” La última escena de este melodrama ocurrió antier en la noche, cuando, después de arrancarme más pelos que ideas, decidí que lo mejor era no pensar . Una técnica milenaria que consiste en rendirse con elegancia. Total, para ser exitosa en el amor, el IQ parece ser más estorbo que ventaja. En un acto de desesperación disfrazado de búsqueda filosó...

¡¡ REFLEXIÓN ONTOLÓGICA SOBRE LA CAZA DE MARIDOS!! PARTE 1

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Manual de autodestrucción sentimental, parte 1: la agencia matrimonial Después de una gastritis que casi me convierte en mártir del sistema digestivo (cortesía de mi estrés emocional y una empanada con sospechas), decidí hacer algo aún más doloroso: asistir a una cita en una agencia matrimonial. Sí, así de bajo he caído. La idea era simple: demostrar que no estoy loca –al menos no clínicamente–, llenar un formulario diseñado por alguien con problemas de autoestima y mentir lo justo para parecer interesante, pero no tan interesante como para asustar. Spoiler: fallé en todo. El combo romántico incluía un test psicológico (para confirmar que no soy una psicópata, solo intensa), una hoja tamaño sábana con preguntas existenciales del tipo: “¿Quién eres?”, “¿Qué buscas?” y mi favorita: “¿Qué te hace especial?” ¿Especial? Solo me falta ladrar para completar el zoológico emocional que soy. Aclaremos: no pagué los 80 dólares. Pero si lo hubiera hecho, seguiría sintiendo que financiar est...