CONFIRMADO: NO ME INTERESAN LOS HOMBRES
Confirmado: no me interesan los hombres. No desde lo romántico, lo sexual, ni siquiera desde el antojo de una conversación profunda. Si acaso, desde la fascinación antropológica que uno tiene cuando ve un documental sobre criaturas en vías de extinción que aún creen que enviar un “¿Qué haces?” a las 11:47 p.m. es seducción. Todo empezó con esa agencia matrimonial. Decidí reactivar mi “vida social”. Spoiler: error. Como querer revivir un tamal de Navidad en julio. Citas con sujetos de todo tipo: empresarios, poetas frustrados, fitness, filósofos de gimnasio, ingenieros emocionales (aka gente rota con léxico)... Una procesión de aburridos con complejo de redentor. Y yo ahí, jugando a las entrevistas de empleo en donde ninguno calificó para el puesto de “compañero mínimo funcional”. La verdad, me aburren. Entre más me expongo a la experiencia masculina, más me convenzo de que soy como una monja budista con internet de olx: conectada con el mundo, pero sin ninguna necesidad d...