TRAS LAS HUELLAS DE JUAN
Ando de detective. Y no es porque me sobre el tiempo, sino porque tengo alma de chismosa con causa. Me he embarcado en la búsqueda más absurda y fascinante de mi existencia: estoy rastreando a un exnovio de mi madre. Sí, leíste bien. Un ex. De mi mamá. Un amor revolucionario, literal. Comunista. Poeta. Hombre de ideales y probablemente olor a cigarro mojado. Un tipo que militaba entre corazones y panfletos, y que todavía habita la memoria de mi madre como si fuera una suscripción activa a Netflix Nostalgia . Ella lo recuerda con una pasión que da miedo. – De milagro no me volví de izquierda –me dice, mientras me muestra con ternura estampitas marxistas y fotos de fiestas revolucionarias en embajadas de países que, para mi sorpresa, no eran comunistas pero sí sabían montar tremendas pachangas. Yo la observo. Ella lo evoca. Y yo solo puedo pensar: ¿Qué clase de poder uterino tuvo Juan para quedar tan tatuado en su memoria por más de 50 años? Siempre supe de su existencia. No p...