EL VETERINARIO CÁNCER Y NARIZON: CRÓNICAS DE TRAGAS FALLIDAS
A veces la vida es injusta. Uno sale bonita, con buen humor y ganas de morderle la vida (y otras cosas) a un hombre, y el universo te manda… un veterinario cáncer, alto, narizón, indeciso y con la libido de un bloque de hielo. Sí, yo, la pendeja de esta historia, me enredé con un tipo que huele delicioso, como a macho alfa recién salido de una propaganda de Axe versión rural : sudor, campo, testosterona y un aroma que te embaraza con solo olerlo. Yo olí eso y dije: “Dios mío, quiero hijos, nietos y que me vacune hasta los perros del vecindario” . Pero claro, el desgraciado tiene el don de ser un tumba locas . Le invitas a un café y aparece con la noviecita, esa que no es tu tipo pero sí el de él. La vida: un chiste. Y como soy la versión femenina de “el bobo repite”, al año siguiente vuelvo a invitarlo. Esta vez sí acepta y yo quedo tragada como adolescente en festival de reguetón. Lo peor no es que me gustara: es que mi cerebro decidió meterle tarot, destino, c...