EL VETERINARIO CÁNCER Y NARIZON: CRÓNICAS DE TRAGAS FALLIDAS

 

A veces la vida es injusta. Uno sale bonita, con buen   humor y ganas de morderle la vida (y otras cosas) a un hombre, y el universo te manda… un veterinario cáncer, alto, narizón, indeciso y con la libido de un bloque de hielo.

Sí, yo, la pendeja de esta historia, me enredé con un tipo que huele delicioso, como a macho alfa recién salido de una propaganda de Axe versión rural: sudor, campo, testosterona y un aroma que te embaraza con solo olerlo. Yo olí eso y dije: “Dios mío, quiero hijos, nietos y que me vacune hasta los perros del vecindario”.

Pero claro, el desgraciado tiene el don de ser un tumba locas. Le invitas a un café y aparece con la noviecita, esa que no es tu tipo pero sí el de él. 

La vida: un chiste. Y como soy la versión femenina de “el bobo repite”, al año siguiente vuelvo a invitarlo. Esta vez sí acepta y yo quedo tragada como adolescente en festival de reguetón.

Lo peor no es que me gustara: es que mi cerebro decidió meterle tarot, destino, cartas y magia negra a la ecuación. Ya me veía yo en el rol de “la dragona que ama al veterinario”. Mentira: el tarot me estafó, porque en la práctica lo que tengo es a un bloque de hielo de metro ochenta que ni con calor se derrite.

El tipo es amable, lindo, narizón y con piernas discutidas (yo digo que son buenas, otros que son patas de pollo). Pero para mí, yo lo veo como un monumento. 

Y hoy, que yo estaba con ganas de verlo, de olerlo, de derretirme otra vez en esa fantasía de “cosita rica”, le digo: “ven, quiero ver tu cara linda”. ¿Respuesta? “No, doña Amakarin mañana paso”.
¡Mañana! O sea, ¿qué parte de me gustas, quiero verte, me brillan los ojos por ti no procesó el hombre? Claro, es cáncer. Indeciso, evasivo, frío. Un signo que debería venir con etiqueta de advertencia: “Puede causarle frustración".

Así que aquí estoy, concluyendo lo obvio:

  • El veterinario no era un príncipe, era un cactus con bata.
  • Yo no estaba enamorada: estaba tragada del olor.
  • El tarot me metió un cuento barato.
  • Y sí, seguro tiene otra veterinaria por ahí, igual de fría, Cáncer o acuario con quien se reproducen como iguanas: lento, sin pasión y en silencio.

AMAKARIN MUSSET



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